Una nueva estrella brilló durante varios meses

Hace 445 años, una “”nueva estrella”” brilló durante varios meses en la constelación de Cassiopeia – para el astrónomo danés Tycho Brahe esto fue una prueba de que el cielo no es de ninguna manera inmutable, en contraste con la doctrina predominante. Investigaciones realizadas por un equipo de investigadores de Australia, Estados Unidos y Alemania han demostrado que la “”nueva estrella”” era una supernova causada por la colisión de dos enanas blancas. Análisis similares podrían ahora ser llevados a cabo sobre otras supernovas históricas, según los científicos en la revista “”Nature Astronomy””.

Una nueva estrella brilló durante varios meses

Las supernovas tipo Ia son de gran importancia para la cosmología””, enfatizan Tyrone Woods de la Universidad de Monash en Australia y sus colegas. Estas explosiones estelares sirven a los astrónomos como “”velas estándar”” cuando observan el universo. En estas supernovas, el curso del brillo está directamente relacionado con la máxima luminosidad de la explosión. Los astrónomos pueden inferir de la curva de luz que una supernova es realmente brillante y por lo tanto a distancia. Sin embargo, a pesar de esta inmensa importancia, la causa de estas explosiones estelares aún no se ha aclarado””, señalaron los investigadores.

En particular, dos escenarios están en primer plano como posibles explicaciones. Por un lado, esta podría ser la explosión termonuclear de las enanas blancas, que han excedido su límite de masa debido a un flujo de materia de una segunda estrella más grande. Por otro lado, también podrían ser dos enanas blancas que se acercan unas a otras en una órbita espiral, chocan y así superan de nuevo el límite de masa y explotan. Hasta ahora, los astrónomos han tratado principalmente de buscar las estrellas predecesoras en viejas imágenes de archivo de nuevas supernovas para diferenciar entre estas posibilidades, pero hasta ahora sin mucho éxito.

Woods y sus colegas están presentando ahora un enfoque alternativo al problema. Si una supernova era una enana blanca, que ha crecido debido a la afluencia de materia, los investigadores argumentan, entonces esta enana blanca debe haber sido muy caliente y luminosa durante mucho tiempo – cerca de 100.000 años – debido a la afluencia de materia antes de la explosión. La radiación emitida por esto entonces, durante mucho tiempo -incluso después de la explosión- se precipitaría a través del universo circundante e ionizaría el gas hidrógeno allí. Usando modelos precisos, Woods y sus colegas calcularon esta ionización para la supernova de Tycho de 1572 y la compararon con las observaciones. El resultado es claro: no se puede detectar ionización por una enana blanca calentada. La ausencia de ionización, sin embargo, es consistente con la fusión de dos enanas blancas, según los investigadores. Sin embargo, este hallazgo debe ser validado ahora por análisis similares de otras supernovas históricas.