Nuestro sistema solar está envuelto en una especie de burbuja

Nuestro sistema solar está envuelto en una especie de burbuja por el flujo constante de partículas que emanan del sol, el viento solar. Esta heliosfera nos protege del gas interestelar a través del cual se mueve el sistema solar. La forma de la heliosfera ha sido hasta ahora controvertida.

Nuestro sistema solar está envuelto en una especie de burbuja

Combinando hábilmente los datos proporcionados por la nave espacial Voyager 1, Voyager 2 y Cassini, un equipo de investigadores de Grecia y Estados Unidos ha encontrado una respuesta a esta pregunta: la heliosfera es casi esféricamente simétrica y no muestra signos de una cola distinta, como se suponía anteriormente en analogía con la magnetosfera terrestre. Las observaciones también proporcionaron nuevos conocimientos sobre la interacción entre el viento solar y el gas interestelar, según los científicos de la revista “”Nature Astronomy””.

Durante más de cinco décadas, ha habido dos modelos que compiten por la forma de la heliosfera y su interacción con el medio interestelar””, explican Dialynas Kostas de la Academia de Atenas en Grecia y sus colegas. Mientras que un modelo se basa en una burbuja esférica simétrica, soplada por el viento solar en el gas interestelar, el segundo modelo se orienta más fuertemente en la interacción del campo magnético terrestre con el viento solar. Aquí se forma una larga cola formada por la combinación de los campos magnéticos y las partículas eléctricas cargadas que fluyen. Por lo tanto, muchos investigadores asumieron que una “”heliotail”” similar se ubicaría detrás de la heliosfera, también en la dirección opuesta al movimiento del sistema solar.

En 2004 y 2007, los Voyager 1 y 2 fueron las primeras naves espaciales de la humanidad en cruzar el “”Choque de Terminación””, la onda expansiva que se forma donde el viento solar se encuentra con el gas interestelar. Por primera vez, fueron posibles mediciones de corrientes de partículas y campos magnéticos fuera de la zona de la heliosfera, dominada exclusivamente por el viento solar. Además, la sonda de Saturno Cassini suministró por primera vez en 2003 imágenes de radiación de esta zona exterior de la heliosfera desde una posición más alejada en el sistema solar.

Dialynas y sus colegas han podido demostrar que la radiación medida por Cassini y los flujos de partículas medidos por las sondas Voyager proporcionan una imagen uniforme. Obviamente, la zona fuera del choque de terminación reacciona igualmente a los cambios en el viento solar, tanto en la dirección del movimiento como en la dirección opuesta. Y que, según los investigadores, sólo encaja en una heliosfera esféricamente simétrica, una cola pronunciada es incompatible con ella.